De igual forma a como limpiamos nuestra casa o el coche o le cambiamos el aceite a este último, nuestra computadora también necesita cierto mantenimiento para que pueda permanecer en buen estado el máximo tiempo posible, y por supuesto limpiar a fondo la PC es una tarea que, si bien es ardua y a nadie le gusta hacerlo, sigue siendo necesaria cada cierto tiempo.
La limpieza del interior de la computadora la deberías realizar de forma periódica, pero esa limpieza que todos solemos hacer cada cierto tiempo podríamos decir que es «por encima» y no una limpieza a fondo como tal, y es que para limpiar completamente tu PC lo primero que debes saber es que deberás desmontar hasta el último cable, de manera que puedas acceder a todos los rincones del interior y, todo sea dicho, puedas limpiar también los propios componentes.
Y cuando decimos todos, es todos. Si quieres de verdad realizar una limpieza a fondo de tu equipo tendrás que retirar uno a uno todos los componentes y eso incluye quitar incluso la placa base para poder limpiarla adecuadamente por delante y por detrás, así como la plancha metálica sobre la que se monta.
Es muy importante que también desmontes todos los ventiladores de la caja y, de hecho, también el disipador para aprovechar y cambiar la pasta térmica. Lo de los ventiladores es porque son el componente que mueve el aire dentro y fuera de la caja y por lo tanto son los componentes que más polvo suelen acumular por norma general. Igualmente, puede ser una buena idea desconectar todos los cables para limpiarlos también, ya que también suelen acumular polvo y suciedad aunque parezca difícil.
Hay mucha gente que piensa que con darle con un spray de aire comprimido (o incluso con la aspiradora) al interior del PC ya queda limpio, pero nada más lejos de la realidad: haciendo eso solo estarás moviendo la suciedad de un lado a otro. Sí que te vamos a recomendar utilizar aire comprimido, pero solo para cosas concretas y, de hecho, te recomendamos hacerlo si te es posible en el exterior (ya que saldrá suciedad que se repartirá por el interior de tu casa de lo contrario).
Dependiendo del tipo de disipador que tengas la limpieza puede ser más fácil o más difícil. Si tu disipador es de aire y de tipo torre o doble torre es bastante sencillo limpiarlo porque literalmente, tras desmontarlo puedes meterlo bajo el grifo y luego secarlo con papel de cocina y un secador. Aquí no hay peligro de que se estropee nada por culpa del agua ya que los disipadores tienen una capa anti corrosión, y si los secas en seguida no se oxidarán.
Dependiendo del tipo de disipador que tengas la limpieza puede ser más fácil o más difícil. Si tu disipador es de aire y de tipo torre o doble torre es bastante sencillo limpiarlo porque literalmente, tras desmontarlo puedes meterlo bajo el grifo y luego secarlo con papel de cocina y un secador. Aquí no hay peligro de que se estropee nada por culpa del agua, ya que los disipadores tienen una capa anticorrosión, y si los secas en seguida no se oxidarán.
Si el disipador es de tipo concha también puedes hacerlo así, pero asegúrate de desmontar antes el ventilador, claro, ya que este si se dañará si se moja. En cualquier caso también tienes la opción de limpiarlo con el paño de microfibra despacio y con cuidado de no doblar ninguna de las aletas de aluminio, ayudándote si quieres inicialmente con un spray de aire comprimido para eliminar la mayor parte de la porquería.
Si tu disipador es de refrigeración líquida y necesitas limpiar el radiador, no te recomendamos meterlo bajo el grifo bajo ningún concepto; lo que te recomendamos es darle con un spray de aire comprimido en una zona exterior, o si tienes mucho cuidado con un aspirador de mano, ya que eso eliminará casi toda la suciedad. Luego repásalo todo con el paño de microfibra para dejarlo bien limpio.
Como hemos mencionado antes, los ventiladores son el componente más propenso a llenarse de polvo y por lo tanto su limpieza es de suma importancia. Con el ventilador desmontado y en una zona exterior puedes empezar quitando la mayoría de la suciedad con aire comprimido, pero sujeta una de las aspas porque de lo contrario harás que gire. También puedes limpiarlo con una brocha y luego, metiendo los dedos con cuidado, utilizar el paño de microfibra para dejarlo completamente limpio.

La tarjeta gráfica es un componente bastante delicado, así que te recomendamos extremar las precauciones a la hora de limpiarla. Si se pueden desmontar los ventiladores sin desmontar el disipador, entonces te recomendamos hacerlo y limpiarlos igual que en el punto anterior; si no, intenta limpiarlos con el paño metiendo el dedo debajo de las aspas pero intentando no doblarlas. Lo que no te recomendamos con la gráfica es que uses aire comprimido porque podría dañarse algo.
De nuevo estamos ante componentes que son bastante delicados. Con la fuente de alimentación no te recomendamos abrirla para limpiarla salvo que esté extremadamente sucia, e incluso así, te recomendamos tener muchísimo cuidado y utilizar el paño de microfibra con alcohol isopropílico y no aire comprimido. Con la placa base exactamente igual, no utilices aire comprimido para que no se dañe nada y en su lugar usa un paño y alcohol isopropílico para su limpieza.
Ya que tienes ahora todo desmontado y limpio, tendrás que volver a montar el disipador así que no te queda otra que cambiar la pasta térmica que tenías, pero te recomendamos tener a mano las instrucciones de montaje de tu disipador si no tienes práctica.

Tener un tubo de pasta térmica en casa siempre es una buena idea (ya que lo recomendable es cambiarla cada 6 meses o un año), y no son demasiado caras.
Ahora que ya tienes todos los componentes limpios de forma individual es el momento de volver a montarlo todo. Simplemente, mientras realizas el montaje te aconsejamos fijarte, ya que todos los componentes van a pasar de nuevo por tus manos, que están completamente limpios, o de lo contrario puedes repasarlos de nuevo antes de montarlos.